Cántico de Moisés
11Entonces Moisés y los hijos de Israel cantaron este cántico a Yahvé. Dijeron así:
“Cantaré a Yahvé
por su altísima gloria;
arrojó al mar al caballo y a su jinete.
2Yahvé es mi fortaleza
y (el objeto) de mi canción.
Él me ha salvado;
Él es mi Dios, a quien celebraré,
el Dios de mi padre, a quien he de ensalzar.
3El Señor es un guerrero poderoso;
Yahvé es su nombre.
4Ha precipitado en el mar
los carros del Faraón y su ejército;
la flor de sus capitanes se hundió en el Mar Rojo.
5Los cubrió el abismo;
como una piedra cayeron al fondo.
6Tu diestra, Yahvé, es admirable por su poder;
tu diestra, Yahvé, aplasta al enemigo.
7En tu grandeza sin medida derribas
a los que contra Ti se levantan,
desencadenas tu ira
que los consume como hojarasca.
82Soplaron tus narices
y se apiñaron las aguas;
se pararon las olas como un dique,
los abismos se cuajaron en medio del mar.
9Perseguiré, alcanzaré,
había dicho el enemigo;
repartiré despojos, se saciará mi alma;
desenvainaré mi espada,
los destruirá mi mano.
10Pero con tu viento soplaste
y los cubrió el mar;
se hundieron como plomo
en las temibles aguas.
113 ¿Quién como Tú, Yahvé, entre los dioses?
¿Quién, como Tú, glorioso en santidad,
terrible en prodigios, hacedor de maravillas?
12Extendiste tu diestra,
y los engulló la tierra.
134Guiaste en tu misericordia
al pueblo por Ti redimido;
con tu poder lo condujiste
a la morada de tu santidad.
14Lo oyeron los pueblos temblando;
se amedrentó la gente de Filistea;
15los príncipes de Edom se estremecieron;
temblaron los valientes de Moab
y trepidaron todos los moradores de Canaán.
16Cayó sobre ellos pavor y espanto;
por la grandeza de tu brazo
enmudecieron como una piedra,
hasta que pasó tu pueblo, Yahvé,
hasta que pasó el pueblo que Tú adquiriste.
175Tú los condujiste y los plantaste
en el monte de tu herencia;
en el lugar que Tú, oh Yahvé,
preparaste para tu sede;
en el Santuario, Señor,
que fundaron tus manos.
18Yahvé reinará por siempre jamás.”
19Porque cuando los caballos del Faraón y sus carros y su caballería entraron en el mar, Yahvé hizo volver sobre ellos las aguas marinas, en tanto que los hijos de Israel pasaron a pie enjuto por medio del mar.
Cántico de María
206También María, la profetisa, hermana de Aarón, tomó en su mano un tamboril, y todas las mujeres salieron en pos de ella, con tamboriles y danzando. 217Y María les repetía:
“Cantad a Yahvé
por su altísima gloria;
arrojó al mar al caballo y a su jinete.”
Moisés endulza las aguas
228Moisés hizo partir a los hijos de Israel del Mar Rojo, y se dirigieron hacia el desierto de Sur, donde caminaron tres días en el desierto sin encontrar agua. 239Luego llegaron a Mará, mas no pudieron beber el agua, por ser amarga. Por eso llamaron (a ese lugar) Mará. 24Y murmuró el pueblo contra Moisés, diciendo: “¿Qué vamos a beber?”
25Entonces clamó Moisés a Yahvé, y Yahvé le mostró un madero que Moisés echó en el agua, y el agua se volvió dulce. Allí Yahvé le dio (a Israel) leyes y estatutos, y allí lo probó, 26y dijo: “Si de veras escuchas la voz de Yahvé, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos, dando oídos a sus mandamientos y guardando todos sus preceptos, no traeré sobre ti ninguna de las plagas que envié sobre los egipcios; porque Yo soy Yahvé, el que te sana. 2710Después llegaron a Elim, donde había doce fuentes de agua y setenta palmeras, y acamparon allí junto a las aguas.