Elegía sobre Tiro
11Me fue dirigida la palabra de Yahvé, en estos términos: 2“Tú, hijo de hombre, canta sobre Tiro una elegía; 3y di a Tiro: Oh tú que estás sentada a la entrada del mar y comerciabas con los pueblos de muchas costas, así dice Yahvé, el Señor:
4Tiro, tú decías: «Yo soy de perfecta belleza».
Tus dominios están en el corazón del piélago;
tus constructores hicieron perfecta tu hermosura.
52De los abetos de Sanir
fabricaron toda tu armazón;
para hacer tu mástil
tomaron un cedro del Líbano.
6De las encinas de Basán hicieron tus remos;
labraron tus bancos de marfil
con incrustaciones de madera de boj,
traída de las islas de Kitim.
7De lino recamado de Egipto eran tus velas,
que te servían de bandera;
jacinto y púrpura de las islas
de Elisá formaban tu toldo.
8Los habitantes de Sidón y de Arvad
eran tus remeros,
y tus sabios que estaban en ti, oh Tiro,
te servían de pilotos.
9Los ancianos y los más peritos de Gebal
te asistían para reparar tus hendiduras;
todas las naves del mar, con sus marineros,
estaban a tu servicio
para el intercambio de tus mercaderías.
103En tu ejército servían como guerreros tuyos
los hombres de Persia, de Lidia y de Libia,
que colgaron en ti sus escudos y morriones;
y ellos te dieron esplendor.
114Los hijos de Arvad y tu ejército, velaban sobre tus muros en todo tu contorno; y los de Gamad que estaban en tus torres, colgaban sus escudos alrededor de tus muros, coronando tu belleza.
125Tarsis traficaba contigo porque en ti había abundancia de toda suerte de riqueza; con plata, hierro, estaño y plomo pagaban tus mercaderías. 136Javán, Tubal y Mósoc comerciaban contigo; traían a sus mercados esclavos y objetos de bronce. 14Los de la casa de Togormá te daban a trueque de tus mercancías caballos, corceles y mulos. 157Los hijos de Dedán hacían negocios contigo; muchas islas formaban tu clientela; te daban en cambio colmillos de marfil y ébano. 16Siria ejercía el comercio contigo, a causa de la multitud de tus productos; cambiaban tus mercaderías por carbunclo, púrpura, obra recamada, lino fino, corales y rubíes. 17Judá y la tierra de Israel eran tus clientes, llevaban a tus mercados trigo de Minit, perfumes, miel, aceite, y bálsamo. 18Damasco tenía intercambio contigo, (pagándote) la abundancia de tus productos y la multitud de todas tus riquezas con vino de Helbón y lana de Sáhar.
198Vedán y Javán de Uzal daban por tus mercaderías hierro labrado; casia y caña aromática había en tus mercados. 209Dedán te vendía sillas de montar; 21Arabia y todos los príncipes de Cedar mantenían tráfico contigo, dándote en cambio corderos, carneros y machos cabríos. 22Los mercaderes de Sabá y de Rama comerciaban contigo; con los más exquisitos aromas, con toda suerte de piedras preciosas y con oro pagaban ellos tus manufacturas. 23Harán, Cané y Edén, los comerciantes de Sabá, Asiria y Quelmad traficaban contigo; 24te vendían objetos de lujo y mantos de jacinto recamado; tapices de diversos colores, liados con cuerdas fuertes, se hallaban entre tus mercaderías.
25Las naves de Tarsis eran tus intermediarios
para (mantener) tu tráfico.
Así te henchiste y te hiciste muy gloriosa
en medio del mar.
2610Pero aunque tus remeros
te condujeron por muchas aguas,
el viento solano te ha destrozado
en el seno del mar.
27Tus riquezas, tus mercancías, los productos de tu mercado,
tus marineros y tus pilotos,
tus calafates y los agentes de tu tráfico,
todos los hombres de guerra
que en ti se hallaban
y todo el gentío que estaba en medio de ti,
cayeron en el abismo del mar
el día de tu caída.
28Al estruendo de los gritos de tus pilotos
se estremecerán las playas,
29y todos los que manejan el remo,
bajarán de sus naves;
los marineros y todos los pilotos del mar,
saltarán a tierra.
3011Levantarán su voz sobre ti y se lamentarán amargamente;
echarán polvo sobre sus cabezas
y se revolcarán en ceniza.
31Por tu causa se raparán la cabeza
y se ceñirán de cilicio;
y te llorarán con amargura de alma,
con dolor amarguísimo.
32En su dolor entonarán sobre ti una elegía
cantando de ti:
«¿Quién como Tiro?
¿Quién como la que (ahora) yace silenciosa
en medio del mar?
33Con las ganancias de tu comercio marítimo
hartabas a muchos pueblos;
con la abundancia de tus riquezas y de tus mercancías
enriquecías a los reyes de la tierra.
34Quebrantada por el mar estás ahora,
sepultada en lo profundo de las aguas,
ha cesado tu comercio
y todo el gentío que te llenaba.
35Todos los habitantes de las islas se espantan de ti;
sus reyes quedan atónitos,
se les ha demudado el rostro.
36Los comerciantes de los pueblos te silban;
has venido a ser un objeto de pasmo
y ya no existirás por los siglos».”
