Exhortación a la penitencia
1Reflexionad sobre vosotros mismos,
y arrepentíos, oh nación sin pudor,
21antes que se ejecute el decreto,
y el día pase como tamo;
antes que os sobrevenga la ira ardiente de Yahvé,
y antes que caiga sobre vosotros
el día de la ira de Yahvé.
32Buscad a Yahvé, humildes todos de la tierra,
los que obráis rectamente.
Buscad la justicia, buscad la humildad,
por si podéis poneros a cubierto
en el día de la ira de Yahvé.
Castigo de los filisteos
43Porque Gaza será abandonada
y Ascalón asolada,
Azoto expulsada en pleno día
y Acarón desarraigada.
54¡Ay de los habitantes de la costa del mar,
del pueblo de los cereteos!
Contra ti se dirige la palabra de Yahvé,
oh Canaán, país de los filisteos;
te asolaré de modo que no quede morador.
6La costa del mar se convertirá en pastizales,
en refugios para pastores
y apriscos para ovejas.
75Y pertenecerá la Costa
a los restos de la casa de Judá;
allí apacentarán (sus rebaños),
y por la noche descansarán
en las casas de Ascalón,
pues Yahvé, su Dios, los visitará
y los traerá del cautiverio.
Castigo de Moab y Ammón
86He oído los insultos de Moab,
y los ultrajes de los hijos de Ammón,
que han afrentado a mi pueblo,
y se han engrandecido a costa de su territorio.
9Por eso, ¡vivo Yo!,
dice Yahvé de los ejércitos, el Dios de Israel:
Moab será como Sodoma,
y los hijos de Ammón como Gomorra,
campo de ortigas, mina de sal,
desierto para siempre.
El resto de mi pueblo los despojará,
y las reliquias de mi nación
los tomarán en posesión.
10Este será el pago de su orgullo;
pues han insultado y tratado con insolencia
al pueblo de Yahvé de los ejércitos.
117Terrible será Yahvé contra ellos,
pues acabará con todos los dioses de la tierra;
ante Él se postrarán,
cada cual desde su lugar,
todas las islas de las gentes.
Castigo de Etiopía y Asiria
128También vosotros, oh etíopes,
seréis muertos por mi espada.
139Y extenderá Él su mano
contra el Norte y destruirá a Asiria,
haciendo de Nínive un yermo,
un lugar árido como el desierto.
1410Reposarán en medio de ella rebaños,
y toda clase de animales;
tanto el pelícano como el erizo
se alojarán en sus capiteles;
en los huecos se oirán voces que murmullan,
y la desolación estará en los umbrales;
pues ha sido arrancado el maderaje de cedro.
1511¡Esta es la ciudad alegre
que habitaba en seguridad,
la que decía en su corazón:
“¡Yo y nadie más que yo!”
¡Cómo se ha convertido en desierto,
en guarida de fieras!
Cuantos pasen junto a ella
silbarán y agitarán la mano.
