Continúa el discurso de Eliú
1“Por esto tiembla mi corazón,
y salta de su lugar.
21Oíd, oíd el trueno de su voz,
el ruido que sale de su boca.
32Lo hace retumbar
por toda la extensión del cielo,
y su fulgor brilla
hasta los confines de la tierra.
4Tras de Él se oye una voz rugiente;
pues truena con la voz de su majestad;
y no retiene más (los rayos) cuando se oye su voz.
5Truena la voz de Dios y obra maravillas,
hace cosas grandes e inescrutables.
6Pues a la nieve dice: «¡Baja a la tierra!»
Él (envía) la lluvia y los aguaceros torrenciales.
73Sobre la mano de todos pone un sello,
para que todos conozcan Su obra.
8Las fieras se retiran a sus cubiles,
y descansan en sus guaridas.
94De sus cámaras sale el huracán,
y del norte viene el frío.
10Al soplo de Dios se forma el hielo,
y en su derretimiento
se ensanchan las aguas.
11Él carga con vapor la nube,
y la nube esparce sus fulgores,
12que dando vueltas según sus planes
hacen lo que Él manda
sobre la redondez de la tierra;
135ora para corrección de su tierra,
ora para mostrar su misericordia.
14Esto, oh Job, escúchalo bien, detente,
y considera las maravillas de Dios.
156¿Sabes tú cómo Dios las realiza,
y cómo hace relampaguear la luz de sus nubes?
16¿Conoces tú el balanceo de las nubes,
las maravillas de Aquel que es perfecto en saber?
17¿(Sabes) tú por qué se calientan tus vestidos,
cuando la tierra se calla bajo el soplo del Austro?
18¿Extendiste tú con Él el firmamento,
tan sólido como un espejo fundido?
19Díganos qué debemos responderle,
ya que no sabemos qué decirle,
siendo como somos ignorantes.
20Mas ¿hay que contarle lo que yo digo?
pues el hombre, por más que hable,
no es más que una nada.
217Ahora ya no se ve la luz,
aquel resplandor en el firmamento;
pasó el viento, y lo deja despejado.
228Del norte viene áureo (brillo),
la terrible majestad,
que envuelve a Dios.
23Él Todopoderoso, el inaccesible,
es grande en poder y juicio,
es rico en justicia,
y no oprime a nadie.
24Por eso han de temerlo los hombres:
no mira Él a los que se creen sabios.”